• Ariel Falcini

Habilidades blandas en un mundo cada vez más duro

Lo que las empresas buscan y no siempre encuentran




La reconfiguración del mercado laboral no se detiene y su constante transformación va de la mano de la adaptación permanente de quienes estamos en él.


Hasta hace algunas décadas, nuestros padres nos enseñaban que lo importante era entrar a trabajar en una oficina, conseguir quedar en blanco parar tener un sueldo fijo, aguinaldo, obra social, y asegurarnos, a largo plazo, la jubilación. El pensamiento de los viejos no pudo prever el cambio de paradigma que se aproximaba y que se sustentaba, entre otros motivos, en la creciente profesionalización del mercado y en el auge del emprendedurismo.


Ya no bastaban los saberes técnicos. Las compañías comenzaron a buscar aspirantes que tuvieran otras capacidades que les permitieran desarrollar proyectos y nuevos negocios, vender productos y especialmente servicios, conducir grupos de trabajo y potenciarlos para optimizar resultados.


Teniendo en cuenta este panorama, en la actualidad se habla de dos tipos de habilidades que deben tener las personas, profesionales o no, para (re)insertarse en el mercado laboral: por un lado, están las duras, que son las que se adquieren con el conocimiento académico que ofrece la educación formal, y por el otro, las blandas, que son las que se desarrollan en el campo de acción práctica y que interrelacionan aptitudes, conocimientos, valores y rasgos particulares de la personalidad.


Sobre ambas (hard y soft skills, según sus nombres en inglés), el último informe del Banco Mundial, llamado “La naturaleza cambiante del trabajo”, dice textualmente:


“muchos empleos actuales, y muchos más en el futuro cercano, requerirán habilidades específicas, que entrañan una combinación de conocimientos tecnológicos, capacidad para resolver problemas y pensamiento crítico, así como también habilidades blandas, como la perseverancia, la colaboración y la empatía”.

La lista del BM puede enriquecerse con otras como buena comunicación y organización, cualidades oratorias, puntualidad, creatividad, facilidad para las relaciones interpersonales y para adaptase, entre otras.


En este punto es posible que usted, lector de esta publicación, se pregunte: ¿tengo habilidades blandas?, ¿se traen de nacimiento? Mi primera respuesta tiene sólo una palabra: “calma”. De nada sirve desesperarse. Además, hay personas que poseen varias, pero las tienen tan internalizadas que no las reconocen como virtudes, sino que las toman como parte de «su forma de ser».


Y le doy un dato extra para su tranquilidad: las habilidades blandas – excepto las que son muy personales como la puntualidad – se pueden entrenar. Hay cursos y workshops destinados a detectar los talentos personales ocultos, a generar nuevos y a potenciar los que están a la vista.


También, existe una razón más para comprender la importancia de sumar soft skills al curriculum vitae: éstas son muy requeridas por los reclutadores y, a la vez, son las más difíciles de encontrar en los postulantes a muchas y variadas posiciones. Así lo señaló el estudio realizado por LinkedIn a 291 directores de recursos humanos de Estados Unidos que afirmaron que es fácil hallar personas con conocimientos en áreas específicas, pero difícil desde el punto de vista social.


En una ocasión, una alumna que comenzaba a tomar un curso de comunicación asertiva me contó que lideraba dos grupos de trabajo, pero que le habían quitado uno porque no tenía buen vínculo con las personas (siempre me decía que prefería trabajar con computadoras y no con personas). Otro caso similar es el de otra alumna que perdió un ascenso dentro de una importante organización de salud debido a que sus formas de dirigirse a sus compañeros y de responder eran consideradas agresivas y ofensivas. En ninguno de los casos ellas notaban que fuera así; pensaban que ser frontales al 100% era un valor. Y por supuesto que lo es, pero el buen trato es fundamental para que un equipo funcione en forma positiva y cada uno de sus integrantes logre sus propias metas.


No puede haber excusas para posponer el inicio de un entrenamiento: además de las capacitaciones ya mencionadas, hay videos en YouTube, podcast en las distintas plataformas como Spotify, textos en pdf, cursos virtuales gratuitos y muchos más recursos en la web, justamente, para dedicarse a resolver este “problema”. Seleccionar los contenidos; organizarse para leerlos, verlos o escucharlos; ponerse el objetivo de aplicarlos con constancia y a conciencia, entre otras actitudes, le demostrarán que las habilidades blandas no son una limitación, sino una posibilidad para seguir creciendo.

5 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Echeverría 2782 - CABA, Buenos Aires, Argentina

© 2021 - ComunicaciónBA